Prevención dental para deportistas: la importancia de los protectores dentales

Protectores dentales para deportistas

Ahora que estamos viviendo los Juegos Olímpicos de Invierno y vemos competiciones de esquí, snowboard o hockey sobre hielo al más alto nivel, es imposible no impresionarse con la velocidad y la intensidad de estos deportes. En muchas pruebas se alcanzan velocidades superiores a los 100 km/h, y las caídas o los choques forman parte del riesgo real de la práctica.

Cuando pensamos en una caída, solemos imaginar una lesión en la rodilla, en el hombro o incluso una fractura ósea. Sin embargo, hay una parte del cuerpo que también sufre directamente los impactos y a la que no siempre prestamos atención: la boca.

¿Qué puede pasar en un golpe?

En deportes como el hockey sobre hielo, el snowboard o el esquí acrobático, los golpes contra el hielo, las colisiones entre deportistas o los impactos con el material deportivo pueden afectar directamente a los dientes.

Uno de los problemas más frecuentes son las fracturas dentales. A veces son evidentes: un diente roto o incluso la pérdida de una pieza en el momento del accidente. Pero en otras ocasiones el daño no se ve tan claro.

Después de un golpe pueden aparecer pequeñas grietas en el diente que pasan desapercibidas. El deportista puede seguir entrenando sin dolor importante, pero con el tiempo esas pequeñas fisuras pueden dar problemas: sensibilidad al frío o al calor, dolor al masticar, infecciones internas o necesidad de tratamientos más complejos.

También puede ocurrir que el diente no se rompa, pero se desplace ligeramente o se dañe el hueso que lo sostiene. En algunos casos, el nervio del diente se ve afectado y los síntomas aparecen días o incluso semanas después del impacto.

Por eso, después de un golpe en la boca, aunque “parezca que no ha sido nada”, es recomendable realizar una revisión.

No solo son los dientes

Un impacto fuerte no afecta únicamente a la pieza dental. También puede influir en la forma en que encajan los dientes al cerrar la boca y en la articulación que usamos para abrir y cerrar la mandíbula.

Cuando esta zona se altera, pueden aparecer molestias al masticar, dolores de cabeza, tensión en el cuello o sensación de que la mordida “no encaja igual que antes”. En deportistas que entrenan muchas horas, cualquier pequeño desequilibrio puede repercutir en su postura, en su estabilidad e incluso en su rendimiento.

La boca no funciona de manera aislada. Forma parte de un sistema conectado con el resto del cuerpo. Por eso, protegerla es mucho más importante de lo que a veces imaginamos.

¿Por qué son tan importantes los protectores dentales?

Los protectores dentales o dentoalveolares, más conocidos como protectores bucales o férulas deportivas, están diseñados para amortiguar los golpes y repartir la fuerza del impacto. Su función principal es proteger los dientes, pero también ayudan a reducir el riesgo de lesiones en los tejidos que los rodean.

En deportes como el hockey sobre hielo ya forman parte habitual de la equipación. En otras disciplinas de invierno, cada vez más deportistas —también a nivel amateur— optan por utilizarlos como medida preventiva.

Eso sí, no todos los protectores son iguales.

Un protector genérico, de los que se compran sin ajuste personalizado y se moldean de forma básica, puede ofrecer una protección limitada. Si se mueve constantemente en la boca o el deportista tiene que apretar para que no se caiga, no está cumpliendo bien su función.

Un protector bien hecho debe adaptarse perfectamente a la boca de cada persona. Debe ajustarse sin necesidad de morder fuerte y mantenerse estable durante la práctica deportiva. Solo así puede absorber correctamente los impactos y resultar cómodo.

Prevención: la mejor estrategia

En nuestra clínica vemos con frecuencia las consecuencias de traumatismos deportivos: dientes fracturados, tratamientos de urgencia, reconstrucciones complejas o incluso la pérdida definitiva de piezas dentales.

Muchos de estos problemas podrían haberse evitado o al menos reducido con un protector adecuado.

Es importante entender que un traumatismo dental no termina el día del golpe. A veces requiere revisiones durante meses o años, tratamientos adicionales y un seguimiento continuo. Además del impacto en la salud, también puede suponer un coste económico y emocional importante.

Por eso insistimos tanto en la prevención. Igual que usamos casco para proteger la cabeza o protecciones para rodillas y muñecas, la boca también merece su propia protección: los protectores dentales.

Cuidar la boca es cuidar el rendimiento

En deportistas, incluso en quienes practican deporte de forma amateur pero frecuente, una boca sana contribuye al bienestar general. Una lesión dental puede afectar a la alimentación, al descanso y a la concentración.

Cuando hablamos de rendimiento deportivo, no todo es fuerza y resistencia. También influyen la estabilidad, la comodidad y la ausencia de dolor.

Ahora que disfrutamos de los Juegos Olímpicos de Invierno y vemos el nivel de exigencia al que se someten los deportistas, es un buen momento para recordar que la prevención marca la diferencia.

Si practicas deportes de invierno, de contacto o de alta velocidad, consulta con tu dentista sobre la posibilidad de utilizar un protector dental personalizado. Es una inversión en seguridad, en tranquilidad y en salud a largo plazo.

Porque en el deporte, como en la vida, muchas veces la mejor jugada es adelantarse al problema.

 

Bibliografía

  • Consejo General de Dentistas de España. (2020). Guía práctica sobre traumatismos dentales en el deporte.
  • Arana, J. J. (2006). Odontología Deportiva: prevención y tratamiento de lesiones bucodentales. Madrid: Ripano Editorial Médica.
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