Masticación y memoria: La conexión entre tu boca y tu cerebro

La Masticación y memoria

¿Sabías que masticar no sólo sirve para preparar los alimentos para la digestión? También es una forma de estimular nuestro cerebro.

Cada vez que masticamos ponemos en movimiento dientes, mandíbula, lengua y músculos, pero también activamos una compleja red de conexiones nerviosas que llegan al cerebro. Y una de las zonas que está especialmente relacionada con esta actividad es el hipocampo, una estructura fundamental para nuestra memoria y capacidad de aprendizaje.

Por eso, cuidar nuestra capacidad de masticar puede ser mucho más importante de lo que pensamos.

¿Qué tiene que ver masticar con la memoria?

El hipocampo es una pequeña estructura situada en la parte interna del cerebro que desempeña un papel esencial en la formación y recuperación de recuerdos y en el aprendizaje.

Cuando masticamos, los receptores que tenemos en los dientes, las encías, la mandíbula y los músculos envían continuamente información al sistema nervioso. No estamos simplemente moviendo la boca: estamos proporcionando al cerebro una enorme cantidad de estímulos sensoriales y motores.

La investigación ha observado que la masticación activa áreas cerebrales relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la atención, entre ellas el hipocampo y la corteza prefrontal.

Nuestro cerebro no es algo fijo e inmutable. Durante toda nuestra vida tiene la capacidad de cambiar, adaptarse y crear nuevas conexiones entre sus neuronas. A esta capacidad se la conoce como neuroplasticidad.

La masticación forma parte de ese diálogo constante entre nuestro cuerpo y nuestro cerebro, siendo una actividad sensorial y motora que mantiene activo un amplio circuito neuronal

En estudios experimentales se ha observado que una masticación alterada puede relacionarse con cambios en el hipocampo, incluyendo una menor neurogénesis —la formación de nuevas neuronas— y cambios en sustancias implicadas en la plasticidad cerebral, como el BDNF, una proteína que participa en la supervivencia y conexión de las neuronas.

Cada vez que masticamos estamos dando al cerebro información y estimulación que contribuye a mantener activo este circuito relacionado con el aprendizaje y la memoria.

Por eso también importa cómo masticamos

No se trata de obsesionarnos con contar 30 o 40 veces cada bocado.

Se trata de dar tiempo a la boca para hacer correctamente su trabajo.

Masticar despacio, triturar bien los alimentos, percibir su textura y preparar el bolo antes de tragar implica una actividad coordinada de músculos, articulaciones, dientes, lengua y sistema nervioso.

Además, comer con calma nos permite prestar más atención a lo que estamos haciendo y disfrutar de una experiencia que muchas veces realizamos de manera completamente automática.

La masticación es, en definitiva, un pequeño ejercicio neuromotor que repetimos varias veces al día durante toda nuestra vida.

La masticación empieza desde los primeros bocados

Cuando comienza la alimentación complementaria, el niño no solo está descubriendo nuevos sabores: también está aprendiendo a utilizar su boca.

La masticación es mucho más que una forma de triturar los alimentos: es una experiencia sensorial y neuromotora fundamental durante los primeros años de vida. Por eso, desde el inicio de la alimentación complementaria, ofrecer al bebé diferentes texturas y permitirle experimentar con los alimentos —como propone el enfoque BLW— favorece el trabajo coordinado de la mandíbula, la lengua, los labios y toda la musculatura oral. Esta experiencia contribuye al desarrollo de las habilidades necesarias para masticar, tragar y, posteriormente, hablar y pronunciar correctamente. Además, la actividad masticatoria genera una importante estimulación sensorial y neurológica que acompaña al desarrollo cognitivo del niño.

Y cuando nos hacemos mayores, ¿qué ocurre?

La pérdida de piezas dentales, especialmente de los dientes posteriores, puede hacer que masticar resulte cada vez más difícil. En consecuencia, muchas personas terminan evitando determinados alimentos y recurriendo a preparaciones blandas o trituradas.

En determinados casos, como ocurre cuando existe disfagia o riesgo de atragantamiento, adaptar la textura de los alimentos es necesario. Pero perder la capacidad de masticar no debería considerarse simplemente una consecuencia inevitable de hacerse mayor.

La investigación ha encontrado una relación entre una menor capacidad masticatoria, la pérdida de dientes y un peor rendimiento en determinadas funciones cognitivas, especialmente en personas mayores.

Esto no significa que perder dientes provoque directamente pérdida de memoria. La relación entre boca, envejecimiento y cerebro es mucho más compleja. Pero sí nos ofrece una razón más para cuidar y recuperar la función masticatoria cuando esta se deteriora.

Una boca sana es mucho más que una sonrisa bonita

Durante mucho tiempo hemos pensado en la odontología principalmente desde la perspectiva de las caries, las encías o la estética.

Pero nuestra boca cumple funciones esenciales durante toda la vida: masticamos, tragamos, hablamos, respiramos y recibimos información sensorial que llega directamente al cerebro.

Por eso, cuidar los dientes no significa únicamente conservar una sonrisa bonita.

Significa conservar la capacidad de utilizar nuestra boca correctamente.

Y quizá la próxima vez que te sientes a comer puedas hacer algo muy sencillo: bajar el ritmo y prestar atención a cómo masticas.

Porque cada bocado no solo alimenta tu cuerpo.

También estimula tu cerebro.

¿Te cuesta masticar?

Si has perdido piezas dentales, notas dificultad para masticar determinados alimentos, tienes molestias al morder, desgaste dental o simplemente sientes que tu boca ya no funciona como antes, no tienes por qué acostumbrarte a ello.

En nuestra Clínica Dental Neus Puertes podemos valorar tu función masticatoria y estudiar qué está ocurriendo para ayudarte a recuperar una boca sana y funcional.

Porque cuidar tu boca también es cuidar tu salud.

Pide tu cita y descubre cómo está funcionando tu masticación.

 

Bibliografía

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  2. Aguirre-Siancas, E. E. (2017). Bases neurocientíficas de la función masticatoria y su efecto sobre el estrés y las funciones cognitivas. Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría, 55(1), 9-17. https://doi.org/10.4067/S0717-92272017000100002. 
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  4. Llorca, J., & Gómez, M. Sin dientes y a bocados. Vergara.
  5. Eider Unamuno – La Dentista Inconformista. Contenidos de divulgación sobre función masticatoria, oclusión y relación entre salud oral y salud general. 

Créditos de la imagen a magnific.com